Una de las técnicas que aplicaban los pastores para conservar la carne de los animales sacrificados en su rebaño era el salón. Máximo Sierra, como buen pastor de las tierras de las Cinco Villas, conoce muy bien el trabajo de salar la carne de oveja y un día probó a hacer lo mismo con la carne de conejo. De vez en cuando, sacrifica alguna hembra de notables dimensiones para invitar a los amigos a un tradicional salón de conejo.
