En su pequeño taller de Huesca, Gonzalo Ferrer, además de remendar aquellos zapatos que traían sus clientes, también realizaba encargos especiales a gusto del usuario, desde zapatos de ortopedia hasta la ornamentación de aquellos que debían combinar con un vestuario concreto. En la actualidad, su sucesor, Javier Miró, continúa con esta tradición artesana.