Erigida sobre un torneado monte, cercado por profundos valles, sirviéndole sus murallas, torres y almenas de diadema, la ciudad de Teruel esconde entre los rincones de su corazón histórico uno de los comercios de mayor tradición familiar que se recuerdan, la farmacia de Mariano Giménez Zuriaga. Desde su fundación en 1863, de la mano de Mariano Giménez Ramos, la farmacia no ha cerrado supuerta de la calle el Pozo. Hasta hoy, cinco generaciones de farmacéuticos han regentado esta botica.
