Quizás sea la orografía benasquesa uno de los rasgos que marcan el carácter de este territorio. Que perfilan la cualidad de un pueblo que siente la necesidad de exteriorizar su identidad. En su forma de vida, en sus construcciones, en su manera de ser, y de forma particular en las fiestas y ritos. El Ball de Benás rinde homenaje a San Marcial, pero también supone una expresión cultural gestada en la más pagana costumbre.