El Pirineo ha sido para sus habitantes todo un mundo desconectado de la separación fronteriza entre Francia y España, que ha cobijado una cultura propia. En este entorno de buena relación comercial y social arraigó un fenómeno que se mantuvo hasta mediados del presente siglo: el contrabando. En el año 1992 pudimos recoger los testimonios de algunas de las personas del Pirineo que hicieron del contrabando su oficio.