Desde la Segunda Guerra Mundial, Henri Rachou-Langlatte subía todos los veranos a la cabaña de Bonaris con sus vacas, ovejas, el perro, la burra y todos los aparejos para la elaboración del queso en la montaña. En el año 1996 estuvimos con él compartiendo una jornada de trabajo para conocer cómo se elaboraba el queso.
