Hijo de un confitero de Binéfar, Teodoro Bardají marchó a muy temprana edad a trabajar bajo las órdenes de su tío, jefe de cocina de una casa aristocrática de Madrid. Llegó a formar parte del equipo de cocina del palacio Real y a conseguir, en 1956, la Medalla de Oro de la Nobleza Española por su brillante trayectoria y su esfuerzo por preservar y difundir la gastronomía nacional. De la mano de Eduardo Martín, gran bibliófilo y restaurador, conoceremos la obra de este entrañable personaje.