Un amplio valle nos desliza hasta Ruesca. Este pequeño enclave, ubicado en la comarca de Calatayud, constituye el origen de una tradición oral transmitida de padres a hijos y muy ligada a la magia del agua. San Valero es el protagonista de la leyenda. Se cuenta que el santo, perdido por el valle, llegó a Ruesca y pidió agua, pero sólo pudieron ofrecerle vino. Entonces hizo brotar agua donde ahora está la fuente.