Los juegos en la isla de Lanzarote son un reflejo de las ideas, comportamientos y organizaciones propias de sus habitantes. Los juegos se transforman conforme cambian los jugadores y la forma de entender la organización de sus sociedades. Y así, a través del juego, en el año 2006, pudimos comprobar cómo el aspecto lúdico es un motor idóneo para la transmisión y la formación de la cultura.