En los ratos de ocio, plazas, campos y tabernas se convertían en escenario de originales juegos que en la actualidad sólo persisten en las mentes de nuestros mayores. La tradición oral ha sido la mejor embajadora de estas prácticas, transmitidas de generación en generación. La provincia de Teruel, un territorio eminentemente rural ha sido cuna de los más diversos pasatiempos, que la asociación cultural el Barrón lucha por recuperar.