Para conseguir unas buenas palmas, que luego participarían en la procesión del Domingo de Ramos, Casimir Brescó, con mucha habilidad y atención, hacía tirabuzones, caracolas y todo tipo de filigranas con las virutas que producían los cortes de la cuchilla en un palo de almez. En el año 1997, aprovechando la grabación del documental “Las horcas de almez”, nos hizo una demostración de este arte.
