En la villa de Luanco, a primeros de octubre del año 2000 ya se levantó la veda del percebe hasta el 30 de abril. Aunque la mar no estaba buena, Lorenzo García y un grupo de perceberos, aprovechando el momento de marea baja, se prepararon para ir a arrancar de las rocas este preciado crustáceo que se cría en aquellos acantilados donde más bate la mar con los consiguientes peligros para el hombre.