De la sierra de Alcubierre al río Cinca, una comarca agreste, de tierras áridas y escasa población, abarca el territorio de los Monegros. Las condiciones de habitamiento han obligado a sus pobladores a despertar el ingenio y aprovechar al máximo los recursos de la zona. El cuidado de la salud dependía, en gran medida, de las propiedades curativas que aportaban las especies vegetales presentes en el territorio y de los remedios caseros que los monegrinos extraían de ellas.