En el año 2000, el Monasterio cisterciense de Casbas, situado en la Hoya de Huesca, todavía mantenía la presencia femenina desde su fundación. El rigor monacal se combinaba con la repostería tradicional. Unos de los dulces típicos eran los bizcochos de glorias, en los que se utilizaban yemas de huevo, agua, bizcocho, pasas, licor y almendras.