Todavía resuena en sus oídos el filo de la #navaja arrastrándose por el cuero curado. Un rito que el padre de Alfredo Andreu llevaba a cabo cada vez que un cliente entraba por la puerta de la #barbería. En el año 2008, en el espejo colgado sólo se reflejaba una vieja silla vacía que por un momento volvió a oír la navaja rasurando la #barba de las manos de Alfredo.
