En el paso del siglo XX al XXI la fiesta del obispo de Burgui ha experimentado cambios debido sobre todo al descenso de la población. A este hecho cabe atribuir la incorporación a la comitiva de las chicas y de todos los niños en edad escolar, incluso de los más pequeños. A pesar de todo, este rito prenavideño continúa uniendo a los habitantes de esta localidad pirenaica en torno a los niños, auténtico futuro y esperanza para este pueblo roncalés.
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