Castro-Caldelas (Orense) fue epicentro de una comarca de la que salieron muchos gallegos enrolados en uno de los oficios nómadas de nuestra cultura occidental: el afilador ambulante. En el año 2001 tuve la oportunidad de conocer este oficio, cuyo sonido marcó una época.
La villa orensana de Castro-Caldelas fue epicentro de una comarca de la que salieron muchos gallegos enrolados en uno de los oficios nómadas de nuestra cultura occidental: el afilador ambulante.