Los suspiros han sido el dulce más tradicional que elaboraron las monjas de Monasterio de Casbas hasta que dejaron estas dependencias a principios de este siglo. Para elaborarlos solo se necesita clara de huevo y azúcar bien batidos y con unas proporciones muy precisas. Luego, con una manga, la mezcla se vierte en los moldes de papel y se introducen en el horno bastantes horas.